INTRODUCCIÓNA menudo se escucha que muchos de los problemas de los jóvenes y especialmente de los adolescentes son el resultado de su baja autoestima. Las ideas que se expresan aquí están basadas en el concepto de que muchos de los problemas de nuestros chicos no son causados tanto por un pobre desarrollo de su autoestima como por un pobre desarrollo de su sentido de la responsabilidad. El sentido de la responsabilidad tiene relación con las otras personas y con el entorno en que vivimos. Tiene en consideración a los demás, cuida a los que nos rodean defendiendo a los más débiles y ayudando a quienes necesitan asistencia. Aunque pare-ce que algunos chicos nacen con un fuerte sentido de la responsabilidad, la realidad es que es un largo y a menudo arduo proceso de aprendizaje. Hay muchas formas de ense-ñar responsabilidad a los chicos en sus vidas diarias. Las situaciones en las que los chicos han hecho algo inaceptable o irresponsable, ofrecen extraordinarias oportunidades de educar su responsabilidad. En estas páginas aprenderás paso a paso un modelo de intervención en situacio-nes en las que los chicos o adolescentes han cometido actos irresponsables. La intención del modelo es guiar al chico para responsabilizarse de sus acciones. La suposición que subyace es que asumir responsabilidad construye el propio sentido de la responsabilidad del chico y por lo tanto disminuye la probabilidad de repe-tición de actos similares en el futuro. La palabra “travesura, mala conducta (maldad)” se refiere a algún acto social-mente inaceptable o no apropiado, tales como robos, abusos físicos o verbales, acoso, vandalismo o alguna otra transgresi ón de las normas establecidas. Asumir responsabilidad se refiere aquí a un proceso secuencial consistente en: ASUMIR: La persona está de
acuerdo en hablar de lo que ha sucedido y confiesa o admite lo que ha
hecho. No hay nada nuevo en estos escalones de la responsabilidad. Esto es un simple modelo que nos recuerda algo que ya sabemos: Los clásicos castigos dictados por una autoridad a menudo fallan en el intento de detener conductas inapropiadas e inacepta-bles. También se sabe que en algunos casos los castigos convencionales parecen tener efectos paradójicos incrementando la conducta que tratan de prevenir. Esta tendencia se produce particularmente cuando el alumno siente que el castigo impuesto es injusto, en tal caso sólo sirve para promover un espíritu de desafío/oposición. Por otro lado una intervención que el alumno considere justa y que esté planeada junto a personas que él considere importantes puede tener efectos positivos a largo plazo en su conducta.
|