Comprender

Los alumnos tienden a bromear sobre la seriedad de sus “malas conductas” a menos que vean las malas consecuencias de sus acciones.


Preguntar al alumno qué piensa sobre las consecuencias negativas que sus “malas conductas” han causado a otros o a sí mismo. Si el alumno tiene dificultad para responder, debemos resistir la tentación de dar respuestas. Por el contrario, tenemos que dejar que averigüen las respuestas por sí mismos.

Cuando el alumno admite su acción, se disculpará. Antes de eso debería, sin embargo, demostrar que entiende por qué lo que hizo estaba mal y que comprende cuáles eran las consecuencias negativas de sus acciones. Si esto no sucede, cualquier disculpa será superficial.

Una disculpa sin remordimiento o comprensión del porqué estaba mal lo hecho, es una disculpa que realmente no cuenta. A menudo los adultos tratamos de hacer com-prender a los jóvenes lo erróneo de lo que hicieron señalando los peligros y consecuen-cias negativas causados por su acción. Esto, la mayoría de las ocasiones, es inútil, los chicos lo viven como un sermón al que no hacer caso. Una alternativa mejor es permitir al alumno que piense sobre ello y que llegue a una respuesta a la pregunta relacionada con los peligros y daños que habrían provocado sus acciones.

Si el alumno encuentra difícil encontrar una respuesta, el profesor debe resistir la tentación de suministrarlas. (¿No entiendes los peligros de lo que hiciste? ¿Alguien podría haber muerto?) Es mejor permitir al alumno encontrar respuestas. Puede, por ejemplo, hablar con sus amigos, padres o con aquellos que estuvieron en peligro o su-frieron por sus acciones.

Se puede sugerir al alumno que escriba sus respuestas en un papel, esto hará más fácil su revisión y discusión. Se pueden añadir otros peligros y consecuencias más tarde a la lista. En el próximo paso tendremos la lista a mano para pensar en la forma de dis-culparse por su acción.

Preguntas para el profesor:

¿Cómo afectó a Susy?
¿Cómo afectó a la relación entre Susy y tú?
¿Cómo afectó a la relación entre tus padres y tú?
¿Cómo afectó a la relación entre tus compañeros y tú?
¿Cómo afectó a toda la clase?
¿Cómo afectó a tu propia reputación?

Ejemplo
Una chica insultó a su compañera llamándola “fea” delante de los de-más. Su profesora encontró a la víctima en el pasillo del colegio sollozando. En la siguiente sesión la profesora expuso el asunto. Puesta en pie dijo: ”Chicas, chicos, sabéis lo que pienso sobre los insultos verbales. No los acepto, los considero injustos”. Dicho esto preguntó a sus alumnos que le contaran por qué pensaban ellos que las amenazas verbales estaban mal. En la discusión se elaboró una lista de las razones por las que las amenazas verbales están mal y por qué nadie debería ser objeto de las mismas. Las razones para parar tales conductas incluían:
1.- Hace que la víctima se sienta mal; 2.- Puede tener un efecto negativo en la autoestima de la víctima; 3.- Puede conducir a un círculo de venganzas; 4.- Tiende a separar a los alumnos en grupos que no se hablan entre sí; 5.- Arruinan la atmósfera del aula; y 6.- Provoca miedo entre los alumnos.


No puedes forzar a la gente a sentir remordimiento pero
puedes ayudarles a ver las consecuencias de sus acciones.

Próximo escalón
Cuando el alumno admite su fechoría y también demuestra que comprende las consecuencias negativas que se han producido, está listo para expresar sus disculpas, siguiente peldaño del proceso.

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